Editorial

Tmeo, nº 145 Ver más grande

Tmeo, nº 145

Tmeo 145, ¡¡año nuevo, bandera nueva!! Bueno, no tanto, porque aunque la señora de la portada airee con garbo sus enaguas ante tanto banderín inane, nosotros lucimos (y defendemos) nuestros desgastados blasones como auténticos piratas de altamar...

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Tmeo 145, ¡¡año nuevo, bandera nueva!! Bueno, no tanto, porque aunque la señora de la portada airee con garbo sus enaguas ante tanto banderín inane, nosotros lucimos (y defendemos) nuestros desgastados blasones como auténticos piratas de altamar, y es que ¡¡qué grande es el plantel de colaboradores de esta revista!! Auténtica superviviente de la marabunta cuadriculada de corrección política. A aquellos que añoran esos tiempos en los que podían carcajearse agusto con las sobradas del Makinavaja dell Ivá, las tropelías del Tío Emo en el Makoki, los locurones de los hermanos Aguirre de Vallès, yo les digo: “Aún lo podéis seguir haciendo”. La única revista que queda en cuanto carácter subversivo y revulsivo es el Tmeo, bálsamo redentor ante tanta soplapollez. Como decíamos, un rara avis en una escena almibarada y petada de pretenciosidad vacua. Pero bueno, dejémonos de palabrería fútil y les comento que contiene este número, creo que no existe publicación en el mundo que incluya en su haber unos autores más dinámicos en esto de saber driblar la realidad a base de risotada limpia, verdaderos coachers para sobrellevar la cotidianidad de la manera más impresentable posible. Antes mencionábamos a Vallés, ¡¡Pues Vallés dibuja para nosotros!! Guía espiritual del andergraun con el que crecimos. Sus gags son bombas de trinitrotolueno para la retina. Luego están los de siempre: Mauro, Roger, Piñata, Ata, Furillo, el Listo, Abarrots, Gol, Javi Guerrero, Orue… Primeras espadas en esto del humor costumbrista, peña a la que invitarías a la boda del hijo de Barcenas sólo por ver el estropicio que montaban a base de gorroneo y alaridos a destiempo. El peso internacional de la revista se lo lleva Adao Itusgarrai, uno de los humoristas e historietistas más importantes de Brasil, no lo decimos nosotros, lo dice la Wikipedia, ¡ahí es nada! ¿Cómo? ¿Qué si dibujan tías? Pues claro, Mamen Moreu equilibra la balanza de machirulez en esta revista con sus relatos de chavalas bolingas dotadas con el don de taponar bocachanclez a babas y demás peña atosigante. Además en este número, por ser el primer Tmeo del año, contiene un calendario a doble página elucubrado por maese Alvaro Ortega, maestro de ceremonias de defuncionados del rock. Maravilloso. Para los aficionados a la letra y a la actualidad músical y tebeil tanto mainstream como de la ribera de lo convencional, están los Vadillo, Bolola y Gustavin te explican con su prosa rimbobante plagada de epítetos raros lo que acontece en la escena del momento, Koldo de Baracaldo, lo mismo, pero pasándose “la escena” por la epiglotis del perineo y centrándose en lo que NO ESTÁ DE MODA. Joder, si es que en el Tmeo hay hasta fotonovela, de ella se encarga Eduardo Bravo Syndicate poniendo la guinda del pastel al noticiario estatal con sus Miserias Cotidianas. Y, ¡ah!, se me olvidaba, los personajes tebeiles con más años en la espalda se encuentran, como no, en el tmeo. Ellos son, Herminio Bolaextra, el ser más hijodeputa del universo y Javi Cabrero, uno de los tíos más majetes del universo. No sé qué más decirles para asegurarles que Tmeo no sólo saciara sus ansias de entretenimiento, ¡es que además es fuente de longevidad!, manantial de anécdotas y chascarrillos para encauzar su vida de la forma más digna posible, con la risa.

Tmeo / Gasteiz, 2018 / 68 págs.; rústica; A4

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