Editorial

Nuevo Anarquismo frente a los nacionalismos Ver más grande

Anarquismo frente a los nacionalismos

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Un sector del anarquismo, al apoyar a los nacionalistas, ha perdido la trabazón con los obreros, pero parece haber encontrado un lazo bastante sólido con la clase media y el nacionalismo. Pero el movimiento obrero desde tiempos de la I Internacional ha sido siempre internacionalista...

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Manel Aisa Pàmpols, Miquel Amorós, Octavio Alberola, Juan Pablo Calero, Pep Castells Casellas, Rafael Cid Estarellas, Miguel Gómez, Tomás Ibáñez Gracía, José Ramón Palacios García, Fernando Ventura Calderón, Laia Vidal Juanola, Julio Reyero González.

¡Que ardan todas las patrias!

«A veces uno sabe de qué lado estar
simplemente viendo quiénes están del otro lado.»

Un sector del anarquismo, al apoyar a los nacionalistas, ha perdido la trabazón con los obreros, pero parece haber encontrado un lazo bastante sólido con la clase media y el nacionalismo. El derecho laboral se ha hermanado con la libertad de los pueblos, y las papeletas electorales, con la acción directa. Queremos denunciar cómo el nacionalismo ha sido asimilado por la izquierda política y ha contribuido a distraer a los trabajadores de los problemas reales de corrupción, privatizaciones, falta de derechos civiles y laborales, etc. El movimiento obrero desde tiempos de la Primera Internacional siempre ha pretendido ser internacionalista, como sinónimo de cosmopolita o universal. Internacionalismo entendido como la superación de todo tipo de barreras culturales y nacionales que separan a las gentes, a los pueblos, en identidades subjetivas. El socialismo se adhirió a un internacionalismo obrero para hacer frente a las nuevas injusticias sociales que salieron de las llamadas revoluciones liberales, revoluciones burguesas, ante todo. Cuando alguien mezcló el socialismo con el nacionalismo parió el fascismo, para frenar el avance del movimiento obrero y defender los intereses capitalistas, en nombre de un falso anticapitalismo. El anarquismo había vivido siempre en simbiosis con el movimiento obrero, al que había proporcionado ideales y cambios sociales. Cualquier anarquista habría dicho que el nacionalismo no era sino un intento de la burguesía de dividir al proletariado; que el conflicto nacionalista era un falso conflicto (Madrid-Cataluña-Pais Vasco) y que había que combatirlo incluso con armas en la mano, tal y como se aprobó en el Congreso de CNT celebrado en el teatro de La Comedia en 1931.

«El nacionalismo de los de arriba sirve a los de arriba.
El nacionalismo de los de abajo sirve también a los de arriba.
El nacionalismo, cuando los pobres lo llevan dentro,
no mejora: es un absurdo total»
Bertolt Brecht

Fundación Anselmo Lorenzo / Madrid, 2018 / 190 págs.; rústica; 21x15 cm / ISBN 9781234567897

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